lunes, 17 de diciembre de 2012

Desencuentro

Un puñado de sueños.
La mano en el bolsillo izquierdo.
El viento pega desde el oeste
(con fuerza y delicadamente)
vuela el alma como papel.

¿Y si fuera yo el que te roba lo real?
¿Si es que convierto en mío lo que trascurre normalmente?

Tengo miedo de estar muerto,
mi cuerpo emana pestilencias
ya no siento más que un impulso
y hace rato arrastro este cuerpo atado a mi alma.

No te miento cuando te digo
ser coherente es cuestión de tiempo
y te busco entre tantas sombras
que deja la estela de tu presencia.

Soy un camino (entre miles de millones de caminos)
atravesado por miles de millones de caminos
y soy la piedra que no es tenida en cuenta
dentro de un sendero pedregoso
sin diferenciarme del resto
sigo estancado en el limite de varias personas
añorando poder volar,
aunque no sea más que un camino en un océano de piedras estáticas.

¿Cuántas veces partirás sin despedirte? Te veo rasgar el cielo

Las plumas de los aviones recorren el aire
mientras la vida se derrumba a mi alrededor.
Toco. Descubro mundos infinitos.
Es hora de dormir la siesta, alguna vez te refugiaste entre palmeras,
te encuentro una y otra vez en diferentes formas (mientras te escapás),
te disparo dos veces y escapo.
Hoy no quiero saberte en otra realidad.