
Nunca voy a estar del lado
de los ninjas. Esos.
No paran de atacar,
y sus cucharas se doblan.
No pretendo que me sigan,
pero me gustará ver
cuando caigan en mi trampa.
Yo sé que lo harán.
Caminan uniformemente
y se alejan de mí,
tropezando con sus almas.
Los observo fijamente,
casi intuyendo sus movimientos.
Mi cuchara que se dobla,
nunca existió,
¡Qué hermoso es eso!
Todo es hermoso
ahora que lo veo:
El cielo teñido en púrpura.
¿Qué hago quieto?
¿Qué es esta sensación?
¿Quién soy? ¿Soy un ninja?
¿Alguna vez ame?
¿Cuanto tengo que esperar
hasta moverme?
Sé poco.
Sé lo que veo.
Sé que supe algo.
Sé que no estoy perdido.
Sé que vivo.
Sé amar (creo haberlo hecho).
Sé que alguna vez voy a morir.
Nada más de esto,
debo reconocerlo.
Los ninjas
nos han invadido.
[Dabuki]