
Solo vos me ves
en la noche caminando.
Sin sentido alguno.
Inerte despertar,
entre brazos de alcoba.
Durmiendo sobre hormigas,
lleno de goce y ocaso.
Tus pelos danzan en mi pecho,
lleno de magia y poesía.
Tengo algo que descubrir en tu ventana,
oscura y gris esencia. Descontrolada.
El cielo nos cautiva con su fervor,
las calles oscuras, los lagos fríos,
las montañas imponentes, los fuegos,
la vida, la muerte, la nada, el todo,
vos y yo, ellos y nosotros, nadie.
Solo nos conocemos, oscuridad precoz.
Derribame con tu presencia,
mordeme el alma con tu presente.
¿No te das cuenta? ¿El árbol?
¿La rosa? ¿El bosque?
¿Tus sabanas son azules?
Caigo en tu pecho, nuevamente.
Me siento la parte de atrás del tiempo.
Sentirte es olerte,
y olerte ya no es por gusto.
Clavame en tu pecho,
haceme mirar para arriba e ilumíname.
Que hoy soy eterno, mañana no sé.
Si pudiera ver más allá del cielo,
elegiría recostarme en tus ojos
y hacerme lejano…
Teodoro Duarte