miércoles, 11 de agosto de 2010

Aquel robo...


Solo
escribo para
el infeliz
que lee idioteces
escurriéndose
de alguna parte
de mis sentimientos.

Aquello
que busco
hace tiempo
se ha ido,
porque los muertos
ya no somos
y los vivos
nunca fueron
de nadie.

Mientras tanto
dejo
que
mis
letras caigan,
y se derramen
sobre el
papel que espera

Que espera
ser manchado
por las palabras,
estúpidas y vacías,
sin sentido alguno.

No pretendo
dibujar
paisajes de
Quevedo,
o historias
Shakespeareanas.

Sigo
estando
frío.

Líneas derrotadas,
buscan
que
alguien las lea
y cuestione el tiempo
que perdí
escribiendo
y el gastado
leyendo...

Teodoro Duarte

9 comentarios:

Yui-Chan dijo...

Me encanto!! Muy bueno...

Anna Chinaski dijo...

Un gran escritor ha nacido...

Karl Lazaro dijo...

Chinaski, llegas tarde (sí, nunca me voy a cansar de decirlo :P)

Está bueno, me gusta que te atrevas.

Ahora, hacé un kick-ass poem, armame un caballo de troya, rompeme la cabeza.

Matias B. dijo...

por ahi hayas gastado tiempo escribiendo o leyendo pero yo no lo perdi leyendo esto.

coincido con karl. pateame la cabeza ahora q la tenés servida

Yodinguis dijo...

Espectacular; desinteresadamente ironico; me haces sentir que cada vez que te leo estoy viendo el dibujo de un aviador. un cordero pretencioso que algun pequeño principe te pidio sin palabras que crearas para su universo.
O una princesa quisas; seguro.
pero a tu cordero todavia le falta la cabeza, segui asi que por lo menos se sostiene en sus 4 patas. Exitos !

Lao dijo...

¡suerte con ésto de escribir! AUNQUE NO ME SENTÍ UN IDIOTA POR LEERTE. un saludo.

Caro Pé dijo...

Me gustó che!

Pulpo Variete dijo...

muy bueno tu blog, Nuevas reseñas de artistas, fechas, discos para bajar, Sellos independientes todo en el blog del Pulpo Varietehttp://pulpovariete.blogspot.com/

Los triciclos lunáticos del jardín frutal dijo...

Me siento a leer los frutos del silencio, me siento. Me paro a leerlos en voz alta. Te leo, quizás busco algún espacio roto sin tiempo que desconozca la risa de cuando fuimos muertos, quiero decir, vivos que nunca fueron de nadie. Hablo de poemas que nunca fueron etéreos porque al volcarlos en las hojas se transformaron en inciensos corpóreos en busca de un lienzo.

También sigo estando (un poco) fría, me saco el paraguas de los ojos.

¡Que siga la no poética adentrándose en la música no hambrienta!

Au revoir.