martes, 21 de mayo de 2013

Niño verde


Un papel se deteriora
el ángel que sostiene el silencio
mostrando el culo hacia los videntes
hacia los que quieren alcanzarlo
con manos contaminadas de humanidad
el alma de un niño se vuelve piedra
años resonantes que arrugan la cara
días que mueren horas
horas que viven sueños.

Anochece agua mansa
giro espectral de sal
mar que tiñe tu boca quebrada
retratos carcomidos por lágrimas
cristal que se hace polvo
barro que moja hasta el espíritu

Respirarte se me hace tan pesado
la luna brillando su plata
bañando costas oníricas
privando alamedas con cicatrices de hierro
distante bosque que se escapa.

Ayer pude verte entre sus arbustos
y llegué demasiado tarde para tu encuentro.

4 comentarios:

Matias B. dijo...

El tiempo es la distancia más grande. Insalvable.
Lo recorremos contra nuestra voluntad, casi; Por eso creamos otros espacios donde podamos llegar. Pero la vida no es sueño, alerta!
Siempre vamos a llegar tarde al verdadero encuentro.

Danilo Zárate Pacheco dijo...

Claro que La Vida es sueño, así como lo escribió Calderón.
Creo que va por el lado que marcás, pero tampoco estoy tan de acuerdo con eso. Creo que gracias a que perseguimos diferentes sueños dentro del sueño eterno, lo que nos lleva a una vida más o menos disfrutable. Y el tiempo es ese camino inalcanzable.
Un abrazo

Matias B. dijo...

"(...)no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.

"(...)Un día
las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas."

(Ciudad sin sueño, Fede)

No es una cuestión de qué es real y qué no; es un asunto de reinterpretaciones. La vida no es sueño, y lo es, en la medida en que podemos elegir entre nuestra interpretación real de la cosa y su fabulación onírica. Ambas son reales, ambas pertenecen a eso que llamás Sueño Eterno, el gran sueño que contiene a las estrellas, a los hombres, a los sueños de los hombres, al mate que me estoy tomando y a mis deseos. Pero estás acá, ahora, y lo que elijas va a definir tu espíritu en este mundo, sos libre, y Lorca lo sabía, igual que Sartre. Esclavos de nuestras propias elecciones. Blah.

Igual tu poesía se condice más con mi primer comentario que con mi respuesta, gato. Dejá de pelear al pedo. jaa!

Danilo Zárate Pacheco dijo...

Por más que discutamos, aunque no lleguemos a nada, jamás, me gusta esta confrontación. Más si entran Lorca y Sartre a la conversación, aunque los usaste para ratificar algo sin mucho fundamento. Las palabras no llegan a demostrar lo que sentimos, así que todo lo que pudimos haber dicho es no más que una suma de idioteces. Ja.
Es verdad, condice más al primer comentario que a todo lo demás que escribimos por acá Jaja
Igual, entiendo tus celos