jueves, 6 de enero de 2011

No festejamos victorias

Pasó tiempo ya,
la guerra hizo
estragos
y se fue.

Las bombas
frías y almacenadas.
Los chalecos
son usados para galas,
ya todo descansa
y deja de morir.

Años enteros
nos han dejado
sequías y hambre.
El sur no existe,
y nuestro Dios
nunca mostró su sonrisa.

Nuestra realidad
es nuestras mentiras
"Pudimos haber muerto todos",
se repite una y otra vez,
aterrados de pensar en desaparecer
buscamos refugio en nuestras voces.

Todavía huelo
el pestilente perfume
que emanan los cadáveres.
No podemos celebrar
las bajas de nadie,
pero estamos contentos
de vivir, y seguir vivos,
llorando a los que ya no están.

Aunque nuestras esperanzas
sigan sangrando,
seguimos parados
viendo los dibujos
en las paredes destruidas,
cargados de lágrimas
y cayos perpetuos
en nuestras almas.

Hace tiempo
nuestras heridas
fueron cerradas,
las cicatrices se hicieron carne...


Teodoro Duarte





5 comentarios:

Anónimo dijo...

El mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro gesto y desapareció la injusticia, hizo otro gesto y se acabo la guerra.

andrea mineko dijo...

dije: es muy crudo
pero tras la explicación y la releída la crudeza pasa a otro plano y veo lo que contas, lo que está atrás y es un poco desolado, epro así es a veces cuando termina y todas las explociones nos deja arrasados pero vivos, mas vivos

YoKa dijo...

Como la abeja pica y muere obedeciendo a la natura, tus entrañas se van en cada canción.

Lila Biscia dijo...

las cicatrices y la carne, es la apertura al dolor...

beso

Abel dijo...

la posmodernidad, el sin rumbo al que nadie escapa de no ser inocente. creo..