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miércoles, 11 de agosto de 2010

Aquel robo...


Solo
escribo para
el infeliz
que lee idioteces
escurriéndose
de alguna parte
de mis sentimientos.

Aquello
que busco
hace tiempo
se ha ido,
porque los muertos
ya no somos
y los vivos
nunca fueron
de nadie.

Mientras tanto
dejo
que
mis
letras caigan,
y se derramen
sobre el
papel que espera

Que espera
ser manchado
por las palabras,
estúpidas y vacías,
sin sentido alguno.

No pretendo
dibujar
paisajes de
Quevedo,
o historias
Shakespeareanas.

Sigo
estando
frío.

Líneas derrotadas,
buscan
que
alguien las lea
y cuestione el tiempo
que perdí
escribiendo
y el gastado
leyendo...

Teodoro Duarte

miércoles, 12 de mayo de 2010

Oraciones en veredas amarillas

"Las palabras son como monedas, que una vale por muchas como muchas no valen por una." Francisco de Quevedo



Sin un plan b
recorría tus labios con mis dedos.

Mirándote fijamente a los ojos
y proponiéndome no dejar de hacerlo.


Invadido por la culpa
de no tenerte y que seas mía ese momento.


Sé que lo disfrutas
y eso me apena,
serte tan fiel hasta en mi humillación.


Decorado gris y sabanas desparramadas.


Barricadas de almohadas,
entre nosotros pasa el cosmos.

Estás tan hermosa
mereces que te toque. Y te sienta.


¿Alguna vez te enamoraste de lo que digo?

¿Te tengo lejos en la misma cama?


Para de tomar cerveza.

No, seguí tomando.

Creo que es mejor así.


Volcaste más de una vez mi alma
para poder ser vos.

Y yo sigo intacto entre mis emociones,
esperando el reflejo en tus labios.


Muerdo mis dedos llenos de tu salvia,

sabiduría,

secretos (según cuentan algunos)

y tantos demasiados.


Escucho una pronunciación extraña

en tus lamentos.

Esa voz opaca que arranca tus palabras

desde el más recóndito extremo de tu cuerpo.


Oscura y eterna necedad.

Tiempo y ser.

Cielo eterno.

Lleno de ilusiones y deseos.


Quisiera ser libre

y mí ser está valuado

en las lagrimas que dejo caer...



Teodoro Duarte.