"Las palabras son como monedas, que una vale por muchas como muchas no valen por una." Francisco de Quevedo
Sin un plan b
recorría tus labios con mis dedos.
Mirándote fijamente a los ojos
y proponiéndome no dejar de hacerlo.
Invadido por la culpa
de no tenerte y que seas mía ese momento.
Sé que lo disfrutas
y eso me apena,
serte tan fiel hasta en mi humillación.
Decorado gris y sabanas desparramadas.
Barricadas de almohadas,
entre nosotros pasa el cosmos.
Estás tan hermosa
mereces que te toque. Y te sienta.
¿Alguna vez te enamoraste de lo que digo?
¿Te tengo lejos en la misma cama?
Para de tomar cerveza.
No, seguí tomando.
Creo que es mejor así.
Volcaste más de una vez mi alma
para poder ser vos.
Y yo sigo intacto entre mis emociones,
esperando el reflejo en tus labios.
Muerdo mis dedos llenos de tu salvia,
sabiduría,
secretos (según cuentan algunos)
y tantos demasiados.
Escucho una pronunciación extraña
en tus lamentos.
Esa voz opaca que arranca tus palabras
desde el más recóndito extremo de tu cuerpo.
Oscura y eterna necedad.
Tiempo y ser.
Cielo eterno.
Lleno de ilusiones y deseos.
Quisiera ser libre
y mí ser está valuado
en las lagrimas que dejo caer...
Teodoro Duarte.