sábado, 6 de agosto de 2011
La ciencia del sentir
domingo, 30 de mayo de 2010
Poseída del alba
Toma píldoras,
llenándose la boca,
sin dejar lugar para sus llantos.
Toma píldoras para dormir,
dejando que los sueños la tomen,
la hagan volar y descender
sobre jardines repletos de rojos.
Desesperadamente traga cinco,
luego diez pastillas más.
Llega a tomar veinticinco capsulas
que se mezclaban en su estomago.
Su corazón galopaba por todo su cuerpo,
siente sus poros gritar y el aire romper.
Acosada por el paso del tiempo, recuerda
días en los que ciertamente fue feliz. Sonríe.
Levanta su brazo, cargada de comprimidos,
hacia su boca delgada y vestida de violeta.
Su extremidad dormida no la deja.
Deja caer una lágrima.
Quiere recordar por qué llegó hasta ahí,
busca dentro de sus recuerdos, sus sentimientos,
sus pesares, nada la lleva a saber.
Siente un cosquilleo en su espalda, besos.
La mueve una mano fuerte y segura.
Horrorizado la descubre su amado,
mirándola a los ojos, lleno de preguntas.
Una sola logra escapar de sus labios apretados:
¿Cuánto tiempo pasó desde que te fuiste?
Teodoro Duarte
miércoles, 12 de mayo de 2010
Oraciones en veredas amarillas

Sin un plan b
recorría tus labios con mis dedos.
Mirándote fijamente a los ojos
y proponiéndome no dejar de hacerlo.
Invadido por la culpa
de no tenerte y que seas mía ese momento.
Sé que lo disfrutas
y eso me apena,
serte tan fiel hasta en mi humillación.
Decorado gris y sabanas desparramadas.
Barricadas de almohadas,
entre nosotros pasa el cosmos.
Estás tan hermosa
mereces que te toque. Y te sienta.
¿Alguna vez te enamoraste de lo que digo?
¿Te tengo lejos en la misma cama?
Para de tomar cerveza.
No, seguí tomando.
Creo que es mejor así.
Volcaste más de una vez mi alma
para poder ser vos.
Y yo sigo intacto entre mis emociones,
esperando el reflejo en tus labios.
Muerdo mis dedos llenos de tu salvia,
sabiduría,
secretos (según cuentan algunos)
y tantos demasiados.
Escucho una pronunciación extraña
en tus lamentos.
Esa voz opaca que arranca tus palabras
desde el más recóndito extremo de tu cuerpo.
Oscura y eterna necedad.
Tiempo y ser.
Cielo eterno.
Lleno de ilusiones y deseos.
Quisiera ser libre
y mí ser está valuado
en las lagrimas que dejo caer...
Teodoro Duarte.
martes, 27 de abril de 2010
Cama de hormigas

Solo vos me ves
en la noche caminando.
Sin sentido alguno.
Inerte despertar,
entre brazos de alcoba.
Durmiendo sobre hormigas,
lleno de goce y ocaso.
Tus pelos danzan en mi pecho,
lleno de magia y poesía.
Tengo algo que descubrir en tu ventana,
oscura y gris esencia. Descontrolada.
El cielo nos cautiva con su fervor,
las calles oscuras, los lagos fríos,
las montañas imponentes, los fuegos,
la vida, la muerte, la nada, el todo,
vos y yo, ellos y nosotros, nadie.
Solo nos conocemos, oscuridad precoz.
Derribame con tu presencia,
mordeme el alma con tu presente.
¿No te das cuenta? ¿El árbol?
¿La rosa? ¿El bosque?
¿Tus sabanas son azules?
Caigo en tu pecho, nuevamente.
Me siento la parte de atrás del tiempo.
Sentirte es olerte,
y olerte ya no es por gusto.
Clavame en tu pecho,
haceme mirar para arriba e ilumíname.
Que hoy soy eterno, mañana no sé.
Si pudiera ver más allá del cielo,
elegiría recostarme en tus ojos
y hacerme lejano…
Teodoro Duarte